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MISTERY es mi caja de sorpresas creativa, un rincón sin etiquetas donde todo tiene cabida. Aquí conviven dibujos, rediseños, arte digital, manualidades, recetas y pequeños recuerdos que forman parte de mi camino.
Más que una galería, es un reflejo de mi evolución artística y personal, un espacio libre donde la nostalgia se mezcla con la experimentación, y donde me permito probar, fallar, reinventar y descubrir nuevas formas de crear.
Cada pieza, ya sea imperfecta, distinta o inesperada, cuenta una parte de mi historia y de cómo entiendo la creatividad, como algo vivo, cambiante y profundamente liberador.
Más que un postre, son pequeñas obras de arte; galletas con formas divertidas y temáticas, desde Pikachu, Doraemon o Shin Chan, hasta galletas gigantes con trocitos de Oreo que convierten cada bocado en algo único.
GALLETAS












PASTELES
Colores, detalles y personajes dan vida a tartas únicas; buttercream vibrante, diseños de unicornio, Jack Skellington, One Piece o Batman, con figuras modeladas en arcilla de secado al aire que se transforman en recuerdos duraderos.

1998
Qué especial me resulta este dibujo, lo hice con apenas 6 años. Durante mucho tiempo estuvo colgado en la nevera (¡todo un orgullo!), como si fuera un trofeo familiar, hasta que el papel comenzó a amarillear y volverse frágil. Desde entonces lo conservo en una carpeta, cuidándolo como una huella de aquella infancia.

2023/2025
Años después, aunque dibujaba menos de lo que me hubiera gustado, seguía haciéndolo. Poco a poco fui dominando la tableta gráfica y, con ella, mi estilo empezó a definirse. En este dibujo, una escena del primer capítulo de mi novela, ya se aprecian esos toques naíf que, un par de años más tarde, terminarían por marcar mi identidad como ilustradora.

2018
Este boceto a lápiz acabó convirtiéndose más adelante en un dibujo digital, acompañado de una pirámide de los alimentos como parte de un taller infantil sobre nutrición, de cuando trabajaba como monitora de comedor mientras estudiaba, en Roc i la Lluna.

2016/2017
Mi primer dibujo digital nació gracias a un regalo muy especial: por mi 24 cumpleaños mis padres me dieron una Wacom Intuos Draw, sencillita, ideal para empezar. Estaba TAN feliz, y como llevaba años enamorada de la saga Assassin’s Creed (no por nada llevo el logo tatuado), no podía ser de otra manera: mi primer dibujo fue de Arno (Unity), corriendo por los tejados de Francia.

2013
Con 21 años yo estaba más perdida que un pingüino en el desierto. De niña no sabía ni qué era el manga o el anime, pero en el instituto se volvieron mi refugio: me inspiraron, me ayudaron y, sobre todo, me hicieron feliz. En esa época dibujaba poco, pero cada día llenaba una hoja con mis personajes favoritos hasta quedarme sin papel. Por eso este dibujo, aunque falten muchos, tiene tanto valor para mí.

2000
Ay, cuánto cariño le tengo a este dibujo. Recuerdo perfectamente dónde y cuándo lo hice, tenía yo 8 añitos, y la enorme ilusión que sentí al terminarlo. Estuve tan orgullosa de mi obra… Lo tuve colgado en mi habitación durante muchos años, hasta que el papel comenzó a amarillear y volverse frágil. Desde entonces lo guardo con cuidado en una carpeta, como un pequeño tesoro.
Donde la imaginación crea y las manos dan forma a las ideas.

Entre hilos y retales, mi abuela me enseñó a coser cuando tenía ocho años, con una vieja máquina Singer de pedal. De esas que no se rompían tan fácil y podían con más de cuatro capas de tela. ¡Plot twist! mi abuela todavía la tiene y la amo jaja
En cada puntada, y mientras pasaban los años, aprendí que no tenía tanta paciencia como creía. Tener que descoser constantemente por hacerlo al revés era frustrante, y a la vez, el resultado me llenaba de orgullo; lo había hecho yo, con mis manitas. Con la costura aprendí que la paciencia es una virtud, y que cualquier proyecto se vuelve más fácil y gratificante, cuando hay una planificación detrás.




Con la arcilla descubrí el valor de lo imperfecto y la libertad de crear piezas únicas. Más tarde, al trabajar con arcilla de secado al aire, encontré una alternativa duradera y no tóxica al fondant; las tartas no solo lucían espectaculares, sino que los clientes podían conservar un recuerdo para siempre.







RECETONGAS



Garabatos



MANUALIDADES

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